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La iglesia responde a la arquitectura típica de la zona. Está orientada tradicionalmente y destaca su capilla mayor de planta cuadrada, presenta un pequeño zócalo que sin duda pertenece a los cimientos y hoy al aire como consecuencia de la erosión y el rebaje del terreno en las últimas urbanizaciones. En su lado de mediodía presenta una ventana adintelada y al lado norte está adosada la sacristía. En esta fachada es posible que en épocas pasadas haya existido como en la mayoría el cementerio.
La espadaña es muy sencilla y tiene un cierto aire de humildad.
Entre los grandes sillares rectangulares de la espadaña de la iglesia destaca en uno de ellos una Cruz de Malta en relieves, perfectamente centrada en el sillar, que hace suponer su pertenencia a otro edificio, incluso de otro lugar, porque sobre ella se asienta otro de similares proporciones que presenta una labra, solo apreciada por el perfil, pero que nada de particular tendría que fuera una estela funeraria romana, procedente de algún despoblado o enterramiento, dado que no nos encontramos muy lejos del famoso itinerario 17, que como ya sabemos unía Astorga y Braga, hoy en Portugal.
Vista de una edificación a la entrada del pueblo, que destaca por su singular ventana cuyas piedras supuestamente fueron traídas de una ermita.  
Entrada a una bodega, las cuales son excavadas en el suelo.
Los materiales y los terrenos sobre los que se asienta le han dado la materia prima. Unas veces ha sido la arcilla y otras la cal, casi siempre la primera la que se ha utilizado para unir las piezas colocadas en los muros tal como se obtenían del banco o la cantera. Constituyen una excepción las piezas angulares de las esquinas, jambas y dinteles. La teja árabe es la predominante.       
            Cada casa es una unidad y a su lado se añaden todas las dependencias, cuadras, paneras, pajares, etc... La planta urbana ofrece la anárquica disposición de todos los pueblos de España. Las calles se han trazado a medida que las casas han ido necesitando espacio o servidumbres para su uso.
Esta singular manera de delimitar la propiedad se encuentra todavía en muchas    comarcas    del     oeste zamorano.  Consiste   en   hincar piedras dando lugar a estructuras que parezcan  pertenecer  a  otra época. Todo esto hecho a  mano y en granito para la posteridad.
Esta es la ermita del pueblo. Las piedras que vemos delante de la puerta tienen un agujero en el medio para encajar unas cruces.