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Entre el más de medio millar de topónimos que corresponden a la provincia de Zamora solo encontramos tres dedicados a Santa María. Santa Maria de Valverde, Santa María de la Vega y este, el más pequeño y escondido, dedicado esprésamente a Santa María, Valle de Santa María o la forma actual muy generalizada en la Alta Edad Media de Val de Santa María. Es por tanto un lugar dedicado a la Virgen María  y bien claro está la dedicación de todos los monasterios cistercienses a Santa María, lo que unido a su situación, a las características geográficas que la rodean, a estar en el camino de la Carballeda, primeras donaciones a Moreruela y la localización aguas abajo de Otero de Bodas de una necrópolis cuyos enterramientos denotaban la posible existencia de un cenobio, nos inclina a pensar que estamos en territorios pertenecientes a uno de estos cenobios.

La historia de Val de Sta. María va unida a la repoblación de estas tierras. Observando el fenómeno de los topónimos Val, que están vinculados en su mayoría a la etapa de la reconquista, giraría como todas las tierras al sur del Tera alrededor de los monasterios Tabarenses y de Moreruela en la segunda mitad del siglo XII.

               

Curiosamente cuando hoy contemplamos a Val de Santa María exhausto de fuerza y de población, no podemos menos que recordar su importancia allá por los remotos años de la primera mitad del siglo XVI. El censo en 1.530 tenía una población de 39 pecheros y en el de 1.591 nos encontramos con que hay 45 pecheros y un clérigo para atender su vida espiritual.
Foto  del  Castillote  sobre  las  aguas  del  río Tera embalsado en el que se encuentran los restos de un Castro; estamos en una zona arqueológicamente importante y el destino de esos yacimientos ha sido a lo largo de los  siglos el  de  servir de cantera para nuevas edificaciones, de aquí esa dispersión de piezas y restos regados en los lugares cercanos.
El centeno, las patatas y el lino, amén de los pastos, han sido los productos típicos del lugar perfectamente explicable si tenemos en cuenta la altitud, todo él por encima de los 800 metros. Sin duda ha sido zona forestal, pero el carboneo y la roturación de tierras que se acentúa a lo largo del siglo XVIII han hecho desaparecer estos robledales cuyos restos casi borrados empiezan a aparecer cuando se produce la despoblación.      
Esto son los barreros. Estos huecos hoy invadidos por el agua se produjeron al extraer barro para hacer adobes años atrás.